domingo, 10 de octubre de 2010

EL ENTRENAMIENTO POLICIAL EN ENTORNOS REALISTAS



El entrenamiento en entornos realistas (EER) puede ofrecer situaciones pragmáticas y prácticas en el enfoque de eventos que el agente experimentará en las calles. Si los escenarios son realistas y, al mismo tiempo, excitan el sistema nervioso autónomo, el policía comienza a desarrollar un lazo entre las situaciones y las circunstancias que representan una amenaza potencial y la conciencia subcortical del sistema límbico, que es el encargado de regular el mecanismo de defensa de ataque-huida. A los agentes novatos se les suele asignar un policía más veterano que puede reforzar esas respuestas biopsicológicas aprendidas en la academia, pidiendo a los jóvenes agentes que verbalicen sus sentimientos tras un incidente cargado de tensión. Los nuevos agentes tienen que hacer constantes chequeos del entorno. Tienen que realizar también continuos "chequeos de realidad" sobre sí mismos y hablarse de la siguiente manera: "Mira alrededor y toma nota". Deben preguntarse constantemente, "¿Qué veo? ¿Qué oigo? ¿Qué huelo? ¿Que siento?".
El entrenamiento durante el servicio también debería incluir escenarios en los que el agente recuerde tantos detalles como sea posible, además de los pensamientos y sentimientos ocurridos mientras se desarrolla el incidente. Estos sentimientos y pensamientos pueden, posteriormente, elicitar importantes detalles del incidente que son necesarios para elaborar el informe o para hacer de testigo en un juicio.
Durante el EER en la academia y en el trabajo tienen lugar una serie de procesos importantes. El EER, altamente excitante, prepara al agente para que reconozca el tipo de reacciones fisiológicas que puede esperar que ocurran durante la realización de actividades de estrés elevado. Este entrenamiento también conecta los canales neurales con el cerebro para reaccionar frente a diversos estímulos amenazantes presentes en el entorno. Acostumbrándose a asociar estos sentimientos con sus disparadores y, posteriormente, verbalizar estos sentimientos durante el entrenamiento en la academia y en la calle, el policía se vuelve más capaz de reconocer las señales del entorno que le impulsan a actuar.

domingo, 3 de octubre de 2010

VIOLENCIA DE GÉNERO EN EL COLECTIVO DE MUJERES CON DISCAPACIDAD AUDITIVA

La gran mayoría de las situaciones de violencia de género hacia las mujeres sordas no se conocen, no son denunciadas o no se visualizan en las estadísticas. Con el objetivo de dar a conocer la situación de especial vulnerabilidad que sufren estas mujeres ante la violencia de género, la Confederación Estatal de Personas Sordas, la Fundación ONCE y Obra Social Caja Madrid han elaborado un informe titulado Situación de las mujeres sordas ante la violencia de género.

El documento recoge información sobre los factores de riesgo que afectan específicamente a esta población, así como establece propuestas para facilitar el acceso de estas mujeres a la información y para garantizar su adecuada comunicación con los diferentes recursos, servicios y programas existentes en el área de la violencia de género.
Para la recopilación de datos se utilizó una variedad de fuentes, como entrevistas a mujeres sordas e informantes clave, grupos de discusión y cuestionarios distribuidos a través de las federaciones y asociaciones vinculadas con este colectivo, además de una revisión de los estudios más importantes sobre este tema.
De acuerdo a datos proporcionados por la Unión Europea, el 80% de las mujeres con discapacidad son víctimas de violencia y presentan un riesgo cuatro veces mayor que el resto de las mujeres de sufrir violencia sexual. Tal y como se señala en el informe, está situación de mayor vulnerabilidad que sufre este colectivo de mujeres se debe a los siguientes factores:

- Presentan más dificultades para expresar los malos tratos debido a problemas de comunicación y a la falta de intérpretes de lengua de signos especializados en este tema.
- Tienen mayores dificultades de acceso a la información y a los recursos disponibles, debido a las barreras de comunicación a las que se enfrentan.
- Suelen presentar problemas de autoestima, ya que habitualmente han recibido una educación sobreprotectora y han tenido pocas oportunidades para desarrollar su autonomía.
- Suelen depender de la asistencia de otras personas, sobre todo cuando es imprescindible la comunicación con personas oyentes.
- Suelen enfrentarse con más frecuencia a que se ponga en duda la credibilidad de su testimonio.
- Viven una situación de mayor vulnerabilidad debido a su condición física.
- Suelen tener un nivel educativo más bajo y una escasa capacidad de lecto-escritura comprensiva, motivo por el cual los textos escritos tampoco garantizan su acceso a la información.
- Los profesionales que atienden los servicios de atención a víctimas de violencia de género carecen de información y formación para atender a este colectivo.
- La comunidad sorda presenta una mayor dificultad para incorporar los cambios y transformaciones sociales, dado que participa con más dificultad en los movimientos sociales.
- Además, presentan dificultades asociadas a la propia vivencia de maltrato, como miedo a la hora de denunciar, aislamiento y falta de apoyo del entorno.

Así mismo, el informe incluye un capítulo con propuestas y alternativas para el manejo de la violencia de género en el colectivo de mujeres con discapacidad auditiva, articuladas en torno a los siguientes ejes de intervención:
Sensibilización: dar a conocer la realidad de la comunidad sorda y su problemática ante la violencia de género, divulgar publicidad adaptada para mujeres sordas, etc.
Información: desarrollar información accesible a personas sordas desde los organismos públicos, crear canales de información adaptados a las circunstancias de la población sorda, dar a conocer la lengua de signos, mantener un servicio de atención telefónica para mujeres sordas, etc.
Prevención en todos los niveles: a través de la coeducación, formación a profesionales y mujeres sordas y el establecimiento de medidas de apoyo para el desarrollo de su autonomía personal.
Intervención: invertir en medidas que aseguren el asesoramiento y orientación a estas mujeres, y proporcionarles asistencia jurídica y atención psicosocial especializada, etc.
Formación: formación de intérpretes de lengua de signos en violencia de género, formación de profesionales que trabajan en los servicios de asistencia a víctimas de violencia de género, formación de mujeres sordas en temas de violencia de género, etc.
Con relación a este último eje de actuación, la Confederación Estatal de Personas Sordas está desarrollando material formativo para los distintos agentes implicados en el tema de la violencia de género, disponible a través de su página Web: http://www.cnse.es/.
Para descargarse el documento completo: http://www.observatorioviolencia.org/upload_images/File/DOC1276603015_situacion_de_las_mujeres_sordas_ante_la_violencia_de_genero.pdf

Fuente: INFOCOP

lunes, 27 de septiembre de 2010

SIN ACCESO AL FACEBOOK DE PSICOLOGIA POLICIAL


Hace días que no puedo acceder al Facebook de Psicología Policial para crear nuevas entradas o realizar modificaciones. me pide que haga un reconocimiento de fotografías para confirmar que es mi cuenta. Aunque parece ofrecer métodos alternativos de reconocimiento no están disponibles. ¿Sabe alguien cómo solucionar este problema? Gracias.

domingo, 26 de septiembre de 2010

CRIMINÓLOGA Y ESCRITORA IBICENCA


Hace poco tuve la oportunidad de entrar en el blog de Cristina Amanda Tur, licenciada en Ciencias de la Información y Diplomada en Criminología Superior. Escribe novelas policíacas y artículos de opinión sobre temas policiales y de delincuencia. Sus obras están ganando progresivamente una gran aceptación. La última, 'A todos los gatos les gusta el rhythm'n'blues', también se ha publicado en formato e-book. Os recomiendo que paséis un rato por este excelente blog disfrutando de la interesante pluma de su autora.
El enlace que os adjunto conduce directamente a su último artículo:



sábado, 18 de septiembre de 2010

POLICÍA DE INMIGRACIÓN EN EUA: UNA DESAGRADABLE EXPERIENCIA PERSONAL



Os voy a contar algo que me ha ocurrido personalmente hace unas semanas. A finales de agosto me marché con mi esposa a pasar unos días por E.U.A. Os podéis imaginar las ganas que teníamos de unas buenas vacaciones. Todo va bien hasta que llegamos al aeropuerto de Miami. El policía que nos toca en el control de pasaportes es hispano, como muchos de los que trabajan en Florida. Nos toman las huellas y nos hacen una foto. Hasta aquí puede gustarte más o menos, pero bien. Mi mujer pasa sin problemas.
Cuando me toca el turno, el policía me comenta algo que en ese momento no entendí, y le pedí que, por favor, me lo repitiera. Aquí me contesta en inglés lo siguiente: “Si me hubiera escuchado no tendría necesidad de repetirlo”. Me hago el longis, como si no hubiera entendido, y luego me dice: “Usted tiene un nombre muy común y yo no puedo comprobar desde aquí su identidad. Tiene que pasar a otra sala en donde le dirán lo que tiene que hacer”. Le pregunto que cuál es el problema, ya que es la tercera vez que paso por ese aeropuerto y nunca antes había tenido ningún problema. Me contesta secamente que siga a una compañera suya a otra sala.
Mi mujer no puede entrar conmigo.
Me encuentro en una sala llena de gente. Un letrero en la pared indica la prohibición de comer, beber o llamar por teléfono. Allí retienen mi pasaporte y me dicen que espere.
Durante las dos horas que esperé sin que nadie me dijera nada, pregunté un par de veces cuál era el problema, y que tenía que coger otro avión de conexión. La respuesta: “si pierde el avión, la compañía le proporcionará otro billete para otro vuelo”. Les digo que mi esposa no sabe nada de lo que me ocurre. Me recuerdan que no se puede llamar por teléfono.
Al cabo de dos horas, una agente me llama y me pregunta si tengo alguna marca identificativa en mi cuerpo. Le digo que no. Está hablando con alguien por teléfono sobre los datos de mi pasaporte. Aunque es hispana y habla en español conmigo, habla en inglés con la otra persona. Hablaban de mi pasaporte, pero tuve que asistir a su conversación (yo me encontraba a dos metros de distancia) y escuchaba cómo bromeaba con la otra persona entre y entre que hablaba de lo mío. Imaginaos cómo puede sentirse uno en esas circunstancias.
Total, que pasaron dos horas hasta que me dieron el visto bueno. Pregunté de nuevo qué había pasado. Sólo me contestaron lo del nombre común. Muchos de los que estaban conmigo eran García, Martínez, etc. Pero no escuché ningún Smith, que es muy común en Estados Unidos. Se negaron a darme más explicaciones.
¿Cómo pensáis que se siente uno en esas circunstancias? El sentimiento de impotencia es tremendo, pues te das cuenta cómo se conculcan tus derechos sin que tengas la oportunidad de poder defenderte. ¿De qué me hubiera servido un pataleo? Probablemente me hubieran retenido más aún y me hubieran terminado fastidiando las vacaciones. ¿No podrán haber contrastado mis huellas y acabar con esa historia cuando antes? Y a todo esto, tu esposa sin saber absolutamente nada y pensando cualquier cosa, y escuchando cómo maleteros, policías, etc., a los que iba preguntando le decían que podía tardar horas, que los datos los mandaban a Washington, que mejor que ella se fuera en el vuelo porque no le pagarían el billete, etc.
He consultado por Internet y esta es una experiencia muy común en todos los aeropuertos norteamericanos que no tiene visos de cambiar a corto plazo.
Personalmente, y teniendo en cuenta los avances en identificación existentes, resulta difícil pensar que a una persona pueden tardar dos horas en identificarla teniendo sus huellas, su foto y su pasaporte.
Entiendo perfectamente que un país no se convierta en una coladera de inmigración, como el nuestro, pero todo tiene un límite.
Bueno, si viajáis a E.U.A. y tenéis un “nombre común”, preparaos para pasar un buen rato mordiéndoos la lengua para no empezar a demandar a todos los que os encontréis por delante.

lunes, 23 de agosto de 2010

EL BLOG SE VA DE VACACIONES... Y YO TAMBIÉN


Aprecidos amigos y amigas. Durante el mes de septiembre no habrá actividd en el blog pues nos vamos de vacaciones, que ya va siendo hora, je je. Para los que las comenzáis también estas fechas que lo paséis bien. Para los que teneíes que empezar a trabar, pues que os sea leve.
Un abrazo y hasta pronto.

viernes, 6 de agosto de 2010

ENCUESTA SOBRE LA VIOLENCIA DE GÉNERO



Cuatro de cada diez españoles culpan a las mujeres de la violencia de género
La mayoría de los ciudadanos cree que los hombres agreden a sus parejas por problemas psicológicos o de drogas. Las muertes crecieron un 26% en el primer semestre del año.


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Cuatro de cada diez españoles piensan que la mujer es la culpable de sufrir violencia de género por seguir conviviendo con su agresor, según una encuesta realizada por Igualdad, que refleja un aumento de la desconfianza en las autoridades a la hora de romper el círculo del maltrato. El delegado del Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente, avanzó ayer algunos de los datos de ese sondeo, que también revela que casi el 19% piensa que "la mayoría de las mujeres ponen denuncias falsas"
REDACCIÓN / AGENCIAS A CORUÑA / MADRID Cuatro de cada diez españoles piensan que la mujer es la culpable de sufrir violencia machista por seguir conviviendo con su agresor. Además, el 69,1% de los ciudadanos cree que los hombres agreden a sus parejas porque tienen problemas psicológicos, mientras que el 55% considera que la culpa es del alcohol y las drogas. Así se desprende de una encuesta realizada por el Ministerio de Igualdad a 2.000 personas y presentada ayer por el delegado del Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente. El sondeo también refleja un aumento de la desconfianza en las autoridades a la hora de romper el círculo del maltrato. Para Lorente, en esa percepción ha influido el debate generado en torno a las denuncias falsas. El 88,9% de los consultados opina que hay mujeres que retiran las denuncias pero eso no significa que éstas fueran falsas; el 76,1% responde que seguramente hay alguna que no es verdad pero "como en todos los ámbitos"; y el 63% se posiciona a favor de las mujeres y en contra de los que mantienen la teoría de las denuncias falsas. No obstante, el 18,9% piensa que "la mayoría de las mujeres ponen denuncias falsas". A juicio de Lorente, este debate "forzado" hace que la sociedad perciba "una cierta desorientación, cuando ese mensaje no sólo se ha llevado a cabo de manera genérica, sino que se ha lanzado desde algunas instituciones". Sobre el motivo por el que muchas de las víctimas no denuncian, el 41% cree que es por miedo; el 30,8%, por vergüenza; el 9,5%, por desconfianza en las autoridades (en 2009 pensaban así el 5%); y el 5,9%, porque las víctimas no detectan el riesgo que sufren. Siete de cada diez encuestados llamarían a la policía si presenciaran un caso de violencia machista. Si fueran ellos la víctima, el 42,8% recurriría a un familiar para pedir ayuda, el 34% lo denunciaría a la policía y el 13% acudiría a los servicios sociales o sanitarios. Miguel Lorente avanzó los principales datos de esta encuesta, a la espera de una versión más amplia, en una rueda de prensa en la que presentó el balance del Ministerio de Igualdad sobre la violencia machista en el primer semestre de 2010. Los datos revelan que se han producido cambios respecto a los primeros meses de 2009: hay menos denuncias entre las fallecidas; menos solicitudes de órdenes de protección; menos casos de homicidio con medidas de alejamiento; y un aumento de los homicidios durante la convivencia -el 68,8% vivía con su agresor frente al 46,2% de 2009-. Parte de estos cambios se explicarían por el hecho de que se incrementa la edad media de los agresores, de 46 a 48 años, y de las víctimas, de 41 a 42 años. Según Lorente, se trata de mujeres que han sido maltratadas por su pareja durante un periodo prolongado en el tiempo, por lo que minimizan el riesgo real al que están sometidas y no denuncian o, si lo hacen, en muchos casos se arrepienten y no solicitan medidas de protección. Lorente señaló que el mes de julio, con nueve muertes, fue el más trágico desde 2003 y que, estadísticamente hablando, agosto es el peor mes, sobre todo la segunda quincena. "El 68% de los homicidios de agosto se dan en la segunda quincena", avisó. El delegado del Gobierno para la Violencia de Género recordó que el aumento de los casos en verano se debe a una mayor convivencia de la pareja, así como a la ausencia de rutinas que favorece el que no cese el conflicto en la misma. Lorente también reconoció que este es un año "especialmente complicado" debido al aumento de los homicidios, ya que hasta la fecha han fallecido 42 mujeres, una cifra que supera la media de años anteriores.
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