lunes, 27 de septiembre de 2010

SIN ACCESO AL FACEBOOK DE PSICOLOGIA POLICIAL


Hace días que no puedo acceder al Facebook de Psicología Policial para crear nuevas entradas o realizar modificaciones. me pide que haga un reconocimiento de fotografías para confirmar que es mi cuenta. Aunque parece ofrecer métodos alternativos de reconocimiento no están disponibles. ¿Sabe alguien cómo solucionar este problema? Gracias.

domingo, 26 de septiembre de 2010

CRIMINÓLOGA Y ESCRITORA IBICENCA


Hace poco tuve la oportunidad de entrar en el blog de Cristina Amanda Tur, licenciada en Ciencias de la Información y Diplomada en Criminología Superior. Escribe novelas policíacas y artículos de opinión sobre temas policiales y de delincuencia. Sus obras están ganando progresivamente una gran aceptación. La última, 'A todos los gatos les gusta el rhythm'n'blues', también se ha publicado en formato e-book. Os recomiendo que paséis un rato por este excelente blog disfrutando de la interesante pluma de su autora.
El enlace que os adjunto conduce directamente a su último artículo:



sábado, 18 de septiembre de 2010

POLICÍA DE INMIGRACIÓN EN EUA: UNA DESAGRADABLE EXPERIENCIA PERSONAL



Os voy a contar algo que me ha ocurrido personalmente hace unas semanas. A finales de agosto me marché con mi esposa a pasar unos días por E.U.A. Os podéis imaginar las ganas que teníamos de unas buenas vacaciones. Todo va bien hasta que llegamos al aeropuerto de Miami. El policía que nos toca en el control de pasaportes es hispano, como muchos de los que trabajan en Florida. Nos toman las huellas y nos hacen una foto. Hasta aquí puede gustarte más o menos, pero bien. Mi mujer pasa sin problemas.
Cuando me toca el turno, el policía me comenta algo que en ese momento no entendí, y le pedí que, por favor, me lo repitiera. Aquí me contesta en inglés lo siguiente: “Si me hubiera escuchado no tendría necesidad de repetirlo”. Me hago el longis, como si no hubiera entendido, y luego me dice: “Usted tiene un nombre muy común y yo no puedo comprobar desde aquí su identidad. Tiene que pasar a otra sala en donde le dirán lo que tiene que hacer”. Le pregunto que cuál es el problema, ya que es la tercera vez que paso por ese aeropuerto y nunca antes había tenido ningún problema. Me contesta secamente que siga a una compañera suya a otra sala.
Mi mujer no puede entrar conmigo.
Me encuentro en una sala llena de gente. Un letrero en la pared indica la prohibición de comer, beber o llamar por teléfono. Allí retienen mi pasaporte y me dicen que espere.
Durante las dos horas que esperé sin que nadie me dijera nada, pregunté un par de veces cuál era el problema, y que tenía que coger otro avión de conexión. La respuesta: “si pierde el avión, la compañía le proporcionará otro billete para otro vuelo”. Les digo que mi esposa no sabe nada de lo que me ocurre. Me recuerdan que no se puede llamar por teléfono.
Al cabo de dos horas, una agente me llama y me pregunta si tengo alguna marca identificativa en mi cuerpo. Le digo que no. Está hablando con alguien por teléfono sobre los datos de mi pasaporte. Aunque es hispana y habla en español conmigo, habla en inglés con la otra persona. Hablaban de mi pasaporte, pero tuve que asistir a su conversación (yo me encontraba a dos metros de distancia) y escuchaba cómo bromeaba con la otra persona entre y entre que hablaba de lo mío. Imaginaos cómo puede sentirse uno en esas circunstancias.
Total, que pasaron dos horas hasta que me dieron el visto bueno. Pregunté de nuevo qué había pasado. Sólo me contestaron lo del nombre común. Muchos de los que estaban conmigo eran García, Martínez, etc. Pero no escuché ningún Smith, que es muy común en Estados Unidos. Se negaron a darme más explicaciones.
¿Cómo pensáis que se siente uno en esas circunstancias? El sentimiento de impotencia es tremendo, pues te das cuenta cómo se conculcan tus derechos sin que tengas la oportunidad de poder defenderte. ¿De qué me hubiera servido un pataleo? Probablemente me hubieran retenido más aún y me hubieran terminado fastidiando las vacaciones. ¿No podrán haber contrastado mis huellas y acabar con esa historia cuando antes? Y a todo esto, tu esposa sin saber absolutamente nada y pensando cualquier cosa, y escuchando cómo maleteros, policías, etc., a los que iba preguntando le decían que podía tardar horas, que los datos los mandaban a Washington, que mejor que ella se fuera en el vuelo porque no le pagarían el billete, etc.
He consultado por Internet y esta es una experiencia muy común en todos los aeropuertos norteamericanos que no tiene visos de cambiar a corto plazo.
Personalmente, y teniendo en cuenta los avances en identificación existentes, resulta difícil pensar que a una persona pueden tardar dos horas en identificarla teniendo sus huellas, su foto y su pasaporte.
Entiendo perfectamente que un país no se convierta en una coladera de inmigración, como el nuestro, pero todo tiene un límite.
Bueno, si viajáis a E.U.A. y tenéis un “nombre común”, preparaos para pasar un buen rato mordiéndoos la lengua para no empezar a demandar a todos los que os encontréis por delante.

lunes, 23 de agosto de 2010

EL BLOG SE VA DE VACACIONES... Y YO TAMBIÉN


Aprecidos amigos y amigas. Durante el mes de septiembre no habrá actividd en el blog pues nos vamos de vacaciones, que ya va siendo hora, je je. Para los que las comenzáis también estas fechas que lo paséis bien. Para los que teneíes que empezar a trabar, pues que os sea leve.
Un abrazo y hasta pronto.

viernes, 6 de agosto de 2010

ENCUESTA SOBRE LA VIOLENCIA DE GÉNERO



Cuatro de cada diez españoles culpan a las mujeres de la violencia de género
La mayoría de los ciudadanos cree que los hombres agreden a sus parejas por problemas psicológicos o de drogas. Las muertes crecieron un 26% en el primer semestre del año.


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Cuatro de cada diez españoles piensan que la mujer es la culpable de sufrir violencia de género por seguir conviviendo con su agresor, según una encuesta realizada por Igualdad, que refleja un aumento de la desconfianza en las autoridades a la hora de romper el círculo del maltrato. El delegado del Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente, avanzó ayer algunos de los datos de ese sondeo, que también revela que casi el 19% piensa que "la mayoría de las mujeres ponen denuncias falsas"
REDACCIÓN / AGENCIAS A CORUÑA / MADRID Cuatro de cada diez españoles piensan que la mujer es la culpable de sufrir violencia machista por seguir conviviendo con su agresor. Además, el 69,1% de los ciudadanos cree que los hombres agreden a sus parejas porque tienen problemas psicológicos, mientras que el 55% considera que la culpa es del alcohol y las drogas. Así se desprende de una encuesta realizada por el Ministerio de Igualdad a 2.000 personas y presentada ayer por el delegado del Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente. El sondeo también refleja un aumento de la desconfianza en las autoridades a la hora de romper el círculo del maltrato. Para Lorente, en esa percepción ha influido el debate generado en torno a las denuncias falsas. El 88,9% de los consultados opina que hay mujeres que retiran las denuncias pero eso no significa que éstas fueran falsas; el 76,1% responde que seguramente hay alguna que no es verdad pero "como en todos los ámbitos"; y el 63% se posiciona a favor de las mujeres y en contra de los que mantienen la teoría de las denuncias falsas. No obstante, el 18,9% piensa que "la mayoría de las mujeres ponen denuncias falsas". A juicio de Lorente, este debate "forzado" hace que la sociedad perciba "una cierta desorientación, cuando ese mensaje no sólo se ha llevado a cabo de manera genérica, sino que se ha lanzado desde algunas instituciones". Sobre el motivo por el que muchas de las víctimas no denuncian, el 41% cree que es por miedo; el 30,8%, por vergüenza; el 9,5%, por desconfianza en las autoridades (en 2009 pensaban así el 5%); y el 5,9%, porque las víctimas no detectan el riesgo que sufren. Siete de cada diez encuestados llamarían a la policía si presenciaran un caso de violencia machista. Si fueran ellos la víctima, el 42,8% recurriría a un familiar para pedir ayuda, el 34% lo denunciaría a la policía y el 13% acudiría a los servicios sociales o sanitarios. Miguel Lorente avanzó los principales datos de esta encuesta, a la espera de una versión más amplia, en una rueda de prensa en la que presentó el balance del Ministerio de Igualdad sobre la violencia machista en el primer semestre de 2010. Los datos revelan que se han producido cambios respecto a los primeros meses de 2009: hay menos denuncias entre las fallecidas; menos solicitudes de órdenes de protección; menos casos de homicidio con medidas de alejamiento; y un aumento de los homicidios durante la convivencia -el 68,8% vivía con su agresor frente al 46,2% de 2009-. Parte de estos cambios se explicarían por el hecho de que se incrementa la edad media de los agresores, de 46 a 48 años, y de las víctimas, de 41 a 42 años. Según Lorente, se trata de mujeres que han sido maltratadas por su pareja durante un periodo prolongado en el tiempo, por lo que minimizan el riesgo real al que están sometidas y no denuncian o, si lo hacen, en muchos casos se arrepienten y no solicitan medidas de protección. Lorente señaló que el mes de julio, con nueve muertes, fue el más trágico desde 2003 y que, estadísticamente hablando, agosto es el peor mes, sobre todo la segunda quincena. "El 68% de los homicidios de agosto se dan en la segunda quincena", avisó. El delegado del Gobierno para la Violencia de Género recordó que el aumento de los casos en verano se debe a una mayor convivencia de la pareja, así como a la ausencia de rutinas que favorece el que no cese el conflicto en la misma. Lorente también reconoció que este es un año "especialmente complicado" debido al aumento de los homicidios, ya que hasta la fecha han fallecido 42 mujeres, una cifra que supera la media de años anteriores.
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lunes, 12 de julio de 2010

MODELO BÁSICO DE INTERVENCIÓN EN CRISIS y II



Evaluar Alternativas

Las personas que se encuentran en crisis suelen estar tan centradas en sus sentimientos de dolor e indefensión, que la visión de túnel les impide valorar una salida viable a su situación. Podemos ayudar al sujeto a ampliar su visión del problema y encontrar alguna solución alternativa. Esto se puede hacer de dos maneras: proporcionando apoyos prácticos y empleando mecanismos de afrontamiento.

Apoyos Prácticos: ¿Hay alguna persona, institución o recurso que se encuentren disponibles inmediatamente para ayudar al sujeto durante la crisis hasta que obtenga una atención especializada? Debemos estar seguros de que dicha ayuda no servirá para empeorar la situación hasta que llega la ayuda profesional. Los apoyos prácticos pueden venir de la mano de un familiar, amigo, sacerdote, etc. Tener cuidado de que alguna de estas personas no hayan formado parte del desarrollo de la crisis. Conviene obtener algo de información previa.
Mecanismos de Afrontamiento: Consisten en estrategias cognitivas, creencias espirituales, actividades de distracción, imágenes familiares agradables, y cualquier cosa que sirva para inyectar en el sujeto un elemento de tranquilidad y control en su estado de caos y dolor. Los sujetos que se encuentran en situación de indefensión, pueden encontrar útil recordar cómo han resuelto crisis pasadas. Ello puede mostrarles que salir adelante es posible y que el éxito se construye sobre el éxito. Sin embargo, puede ocurrir que la persona piense que esta crisis es lo peor que le ha ocurrido en la vida, con lo que hacer comparaciones con situaciones del pasado sólo aumentará su indefensión.

Elaborar un Plan

Elaborar un plan que garantice la seguridad del sujeto, termine la crisis en ese momento y asegure un seguimiento. El plan debe ser lo más concreto posible, permitiendo – en la medida en que éste lo desee – la participación del sujeto. Asegurarse de que todas las personas implicadas comprenden el plan en su totalidad. El plan debería dar respuesta, tanto a cuestiones a corto plazo (¿Dónde dormirá esta noche? ¿A qué hospital acudirá mañana? Si mañana necesita asistencia, ¿quién le llevará y lo volverá a traer a su casa?), como a largo plazo (¿A quién verá para el tratamiento de seguimiento? ¿A quién contactará para ayuda legal? ¿Quién informará que no irá a trabajar durante unos días?).

Obtener Compromiso

Cuanto más se implique el sujeto con el plan inicial, más probable será que se comprometa a seguirlo. Por supuesto, no hay manera de forzar a la persona para que se comprometa con el plan previsto, pero sí que notaremos que las personas en crisis estarán más dispuestas a llevar adelante las metas propuestas dependiendo del grado de comunicación y confianza que hayamos establecido con ellas. Siempre que sea posible, conseguir del sujeto su compromiso verbal.

MODELO BÁSICO DE INTERVENCIÓN EN CRISIS I



En situaciones de crisis, seguir estos pasos puede resultarnos de ayuda:

Definir el Problema

Algunas crisis personales tiene que ver con incidentes específicos, como una separación o la persona que ha sido víctima de un delito. A menudo, sin embargo, las situaciones de crisis se producen por la acumulación de estresores. En estas ocasiones, la persona puede no tener claro qué fue lo que le llevó exactamente a un estado de crisis. Esta confusión suele sumarse a la ansiedad y al sentirse desbordado, lo que puede llevar al pánico y al abatimiento en un círculo vicioso.
Así nuestra primera tarea consiste en ayudar al sujeto a clarificar sus ideas sobre qué fue lo que le condujo exactamente a la crisis. Para conseguir esto tal vez debamos hacer al sujeto una serie de preguntas centradas y clarificadoras. ¿Qué siente el sujeto? ¿Qué le llevó a la crisis? ¿Qué aspectos de la situación considera que no puede controlar? ¿Sobre qué tiene control?

Garantizar la Seguridad

El objetivo de la intervención en crisis es estabilizar para posterior tratamiento. Debemos asegurarnos de que la persona permanece con vida y/o que no es un peligro para terceras personas. Asumamos que, si es el sujeto quien a contactado con nosotros o desea hablar en algún momento, entonces es posible que no haya tomado una decisión irrevocable sobre hacerse o hacer daño a otros. El trabajo policial será emplear este espacio para animar al sujeto a que dé pasos que le alejen más de hacer o hacerse daño. Si el sujeto tiene un arma, pedirle que la entregue, la guarde o la descargue. Si se trata de un bote de pastillas pedir al sujeto que mantenga la tapa puesta. Si el sujeto se encuentra subido al tejado, pedirle que de unos pasos hacia atrás mientras tanto. La clave está en dejar que el sujeto mantenga el control suficiente como para que no le entre el pánico, pero manteniendo la seguridad suficiente mientras negociamos una solución a la crisis.

Proporcionar Apoyo

Apoyar significa “estar ahí” con el sujeto, mostrándole que estamos intentando comprender lo que ocurre. Para ello no es necesario que estemos de acuerdo con los puntos de vista de la persona. De hecho, puede incluso hasta resultar peligroso emplear una falsa empatía y conmiseración como forma de cimentar la empatía necesaria para la resolución de la crisis. Actuar así también puede remover otros problemas emocionales que tal vez tienen relación con el inicio de la crisis. Recordar siempre que el objetivo de la intervención en crisis no es la psicoterapia. Sin dejar de prestar atención a las emociones y pensamientos de la persona respecto de la situación que está viviendo, debemos tratar de centrar la conversación en resolver la crisis presente.