Muchas personas se confunden con las diferencias entre psicopatía, sociopatía y trastorno de la personalidad antisocial. Aunque a veces estos términos se emplean como si fuesen intercambiables – tanto por el público como por profesionales indistintamente – se refieren a condiciones similares pero no idénticas.
La psicopatía es un trastorno de la personalidad que se caracteriza por rasgos de la personalidad y conductas caracterizadas por falta de conciencia, incapacidad para la empatía, la culpa o la lealtad hacia nadie que no sean ellos mismos.
La sociopatía no es una enfermedad psiquiátrica en el sentido estricto del término. Se refiere a una serie de patrones de actitudes y conductas consideradas antisociales y criminales por la mayor parte de la sociedad, pero que se valoran como normales o necesarias por la subcultura del entorno social en el que se desarrollan. Los sociópatas pueden disponer de una conciencia bien desarrollada y una buena capacidad para la empatía, la culpa y la lealtad, pero su sentido de lo que está bien o mal se basa en las normas y las expectativas de su grupo o subcultura. Muchos delincuentes y criminales podrían describirse como sociópatas.
El trastorno de la personalidad antisocial (TPA) es una categoría de diagnóstico muy amplia. Las conductas antisociales y criminales juegan un papel principal en su definición y, en este sentido, el TPA es similar a la sociopatía. Algunas personas con TPA son psicópatas, pero otros muchos no lo son. La diferencia entre psicópatas y TPA es que la primera incluye rasgos de personalidad, como ausencia de empatía, grandilocuencia y nula afectividad, que no son necesarios para el diagnóstico de TPA. El TPA es tres o cuatro veces más habitual que la psicopatía en la población general y las prisiones.
Se desconoce el número de personas que pueden describirse como sociópatas, pero siempre seguirán siendo un probema en la actuación policial.
La psicopatía es un trastorno de la personalidad que se caracteriza por rasgos de la personalidad y conductas caracterizadas por falta de conciencia, incapacidad para la empatía, la culpa o la lealtad hacia nadie que no sean ellos mismos.
La sociopatía no es una enfermedad psiquiátrica en el sentido estricto del término. Se refiere a una serie de patrones de actitudes y conductas consideradas antisociales y criminales por la mayor parte de la sociedad, pero que se valoran como normales o necesarias por la subcultura del entorno social en el que se desarrollan. Los sociópatas pueden disponer de una conciencia bien desarrollada y una buena capacidad para la empatía, la culpa y la lealtad, pero su sentido de lo que está bien o mal se basa en las normas y las expectativas de su grupo o subcultura. Muchos delincuentes y criminales podrían describirse como sociópatas.
El trastorno de la personalidad antisocial (TPA) es una categoría de diagnóstico muy amplia. Las conductas antisociales y criminales juegan un papel principal en su definición y, en este sentido, el TPA es similar a la sociopatía. Algunas personas con TPA son psicópatas, pero otros muchos no lo son. La diferencia entre psicópatas y TPA es que la primera incluye rasgos de personalidad, como ausencia de empatía, grandilocuencia y nula afectividad, que no son necesarios para el diagnóstico de TPA. El TPA es tres o cuatro veces más habitual que la psicopatía en la población general y las prisiones.
Se desconoce el número de personas que pueden describirse como sociópatas, pero siempre seguirán siendo un probema en la actuación policial.
