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domingo, 18 de diciembre de 2011

PSICOPATÍA, SOCIOPATÍA Y TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD ANTISOCIAL



Muchas personas se confunden con las diferencias entre psicopatía, sociopatía y trastorno de la personalidad antisocial. Aunque a veces estos términos se emplean como si fuesen intercambiables – tanto por el público como por profesionales indistintamente – se refieren a condiciones similares pero no idénticas.
La psicopatía es un trastorno de la personalidad que se caracteriza por rasgos de la personalidad y conductas caracterizadas por falta de conciencia, incapacidad para la empatía, la culpa o la lealtad hacia nadie que no sean ellos mismos.
La sociopatía no es una enfermedad psiquiátrica en el sentido estricto del término. Se refiere a una serie de patrones de actitudes y conductas consideradas antisociales y criminales por la mayor parte de la sociedad, pero que se valoran como normales o necesarias por la subcultura del entorno social en el que se desarrollan. Los sociópatas pueden disponer de una conciencia bien desarrollada y una buena capacidad para la empatía, la culpa y la lealtad, pero su sentido de lo que está bien o mal se basa en las normas y las expectativas de su grupo o subcultura. Muchos delincuentes y criminales podrían describirse como sociópatas.
El trastorno de la personalidad antisocial (TPA) es una categoría de diagnóstico muy amplia. Las conductas antisociales y criminales juegan un papel principal en su definición y, en este sentido, el TPA es similar a la sociopatía. Algunas personas con TPA son psicópatas, pero otros muchos no lo son. La diferencia entre psicópatas y TPA es que la primera incluye rasgos de personalidad, como ausencia de empatía, grandilocuencia y nula afectividad, que no son necesarios para el diagnóstico de TPA. El TPA es tres o cuatro veces más habitual que la psicopatía en la población general y las prisiones.
Se desconoce el número de personas que pueden describirse como sociópatas, pero siempre seguirán siendo un probema en la actuación policial.