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lunes, 8 de noviembre de 2010

EL ACOSO LABORAL EN LA POLICÍA LOCAL



El acoso laboral es una de nuestras lacras sociales más extendidas, generando mucho sufrimiento a millones de trabajadores y trabajadoras en todos los colectivos y en cualquier puesto organizativo. La Policía Local no es ajena a esta situación, guardando en su seno numerosos casos de mobbing. Los datos que os presento a continuación corresponden a un estudio realizado por el Sindicato Independiente de la Policía Local de Asturias (SIPLA) y el Departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo en 2006. El estudio se basó en la información proporcionada por una muestra de la Policía Local de Asturias. Seguramente, los datos obtenidos pueden generalizarse a las Policías Locales del resto de España.
En este artículo os ofrecemos los datos más significativos:


- El 57,9% de los policías encuestados opinan que se ignoran las vulneraciones de las normas y valores del cuerpo de policía.
- El 67,83% refieren que no se valora su trabajo y no se les pide opinión.
- El 29,8% de los policías opinan que el estilo de mando que impera en la policía es el autoritario, seguido del 37,4% de los que opinan que el estilo de mando que predomina es el pasivo.
- El 66,4% opina que en el colectivo policial hay discriminación.
- El 57% de los encuestados afirman haber sido víctimas de acoso laboral.

¿Cómo se expresa este acoso? Los agentes responden así:
- Intentan desmotivarme continuamente (17,3%).
- Me modifican tareas sin avisarme (20%).
- Me privan de información y medios (26,1%)
- Critican mis opiniones y actuaciones (23,5%)
- Estoy limitado para trabajar con seguridad (18%).
- Me asignan tareas inferiores a mi competencia (29,5%).
- Evalúan sesgadamente mi trabajo (30%).
- Me interrumpen constantemente al hablar (18,1%).
- Restringen mis comunicaciones (19,5%)

- El tipo de acoso más frecuente es el Descendente (81,1%), seguido por el horizontal (16,34%). El acoso laboral Ascendente es mucho menos frecuente (2,56%).
- Los daños que el policía opina que le genera el acoso laboral son variados, pero el más puntuado es el daño psicológico (43,4%), seguido del físico (13,2%).
- Al 15,3% de los agentes se les ha diagnosticado alguna vez padecer mobbing.



Los resultados de este estudio muestran que las manifestaciones del acoso laboral más frecuentes se encuentran relacionadas con:

La organización y planificación del trabajo:
- Asignación inadecuada de tareas, funciones y responsabilidades.
- Control férreo sobre el trabajo.
- Cambios inesperados en las tareas.
Reconocimientos, premios y recompensas:
- Valoración sesgada del esfuerzo.
- Desmotivación.
Transmisión de la información y canales de comunicación:
- Interrupciones.
- Limitaciones para comunicarse.
- Dificultades para acceder a la comunicación.
Sistemas de promoción y desarrollo profesional:
- Trabas a ascensos.
- Impedimentos para adoptar medidas de seguridad.

Los compañeros del SIPLA de Asturias nos han transmitido estas y otras informaciones de interés sobre aspectos relacionados con el trabajo del policía local. No cabe duda de que el acoso laboral tiene consecuencias graves sobre el bienestar, la salud y la calidad de vida del agente, lo que repercute también en el trabajo directo hacia la ciudadanía.
En posteriores artículos iremos dando cuenta de otros temas relacionados con la salud física y psicológica del policía.

miércoles, 21 de octubre de 2009

¿ERES VÍCTIMA DE ACOSO PSICOLÓGICO?




El investigador Iñaki Piñuel propone el empleo de la denominada Escala Cisneros para que uno mismo pueda valorar si está siendo sometido a acoso psicológico o mobbing. La forma de responder es verdadero o falso. Este instrumento es muy interesante, ya que el sentimiento que tienen muchos policías de estar siendo acosados psicológicamente – ya sea por compañeros o por superiores -, a veces se confunde con pensamientos como "estaré exagerando", etc. Además, esta sensación de ser víctima de mobbing puede quedar neutralizada – que no eliminada – cuando comentamos este hecho con alguien de nuestra confianza dentro del cuerpo y nos dice que son imaginaciones nuestras, que sólo son bromas, etc. A partir de aquí, el sentimiento de soledad puede ser absoluto. Podéis autoadministraros este cuestionario. Si el resultado es un alto porcentaje de respuestas verdaderas, entonces, tenemos un problema.
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1. Mi superior restringe mis posibilidades de comunicarme, hablar o reunirme con él.
2. Me ignoran, me excluyen o me hacen el vacío; fingen no verme o me hacen "invisible."
3. Me interrumpen continuamente impidiendo expresarme.
4. Me fuerzan a realizar trabajos que van contra mis principios o mi ética
5. Evalúan mi trabajo de manera inequitativa o de forma sesgada.
6. Me dejan sin ningún trabajo que hacer, ni siquiera a iniciativa propia.
7. Me asignan tareas o trabajos absurdos o sin sentido.
8. Me asignan tareas o trabajos por debajo de mi capacidad profesional o mis competencias.
9. Me asignan tareas rutinarias o si valor o interés alguno.
10. Me abruman con una carga de trabajo insoportable de manera malintencionada.
11. Me asignan tareas que ponen en peligro mi integridad física o mi salud a propósito.
12. Me impiden que adopte las medidas de seguridad necesarias para realizar mi trabajo con la debida seguridad.
13. Se me ocasionan gastos con el fin de perjudicarme económicamente.
14. Prohíben a mis compañeros o colegas que hablar conmigo.
15. Minusvaloran y echan por tierra mi trabajo no importa lo que haga.
16. Me acusan injustamente de incumplimientos, errores, fallos, inconcretos y difusos.
17. Recibo críticas y reproches por cualquier cosa que haga o decisión que tome en mi trabajo.
18. Se amplifican y dramatizan de manera injustificada errores pequeños e intrascendentes.
19. Me humillan, desprecian o minusvaloran en público ante otros colegas o ante terceros.
20. Me amenazan con usar instrumentos disciplinarios (rescisión de contrato, expedientes, despido, traslado).
21. Intentan aislarme de mis compañeros dándome trabajos o tareas que me alejan físicamente de ellos.
22. Distorsionan malintencionadamente lo que digo o hago en mi trabajo.
23. Se intenta buscarme las cosquillas para "hacerme explotar."
24. Me menosprecian personal o profesionalmente.
25. Hacen burla de mí o bromas, intentando ridiculizar mi forma de hablar, de andar.
26. Recibo feroces e injustas críticas acerca de aspectos de mi vida personal.
27. Recibo amenazas verbales o mediante gestos intimidatorios.
28. Recibo amenazas por escrito o por teléfono en mi domicilio.
29. Me chillan o gritan, o elevan la voz para intimidarme.
30. Me zarandean, empujan o avasallan físicamente para intimidarme.
31. Se hacen bromas inapropiadas y crueles sobre mí.
32. Inventan y difunden rumores y calumnias acerca de mí de manera malintencionada.
33. Me privan de información imprescindible y necesaria para hacer mi trabajo.
34. Limitan malintencionadamente mi acceso a cursos, promociones, ascensos.
35. Me atribuyen malintencionadamente conductas ilícitas o antiéticas para perjudicar mi imagen y reputación.
36. Recibo una presión indebida para sacar adelante el trabajo.
37. Me asignan plazos de ejecución o cargas de trabajo irrazonables.
38. Modifican mis responsabilidades o las tareas a ejecutar sin decirme nada.
39. Desvaloran continuamente mi esfuerzo profesional.
40. Intentan persistentemente desmoralizarme.
41. Utilizan varias formas de hacerme incurrir en errores profesionales de manera malintencionada.
42. Controlan aspectos de mi trabajo de forma malintencionada para intentar "pillarme en algún renuncio."
43 Me lanzan insinuaciones o proposiciones sexuales directas o indirectas.

jueves, 24 de septiembre de 2009

EL ACOSO EN EL TRABAJO



Leymann (1996) define este fenómeno como “una comunicación hostil y sin ética, que es dirigida de modo sistemático por uno (o varios) individuos contra otro, que debido a esta situación le coloca en una posición de indefensión y desvalimiento, y es activamente mantenido en ella. Este hecho suele ocurrir de una forma muy frecuente (al menos una vez a la semana) y durante un cierto tiempo (al menos seis meses de duración)”. A lo largo de una serie de fases el acoso laboral iría incrementándose, finalizando cuando la víctima abandona la empresa o comienza a manifestar sintomatología psicológica o psiquiátrica, algo que suele acabar en largos periodos de baja por enfermedad. ¿Cuáles serían esas fases por las que atraviesa el trabajador o trabajadora acosado/a?
En la primera fase (conflicto), se producen conflictos laborales que no se resuelven y se transforman en crónicos. La segunda fase (estigmatización) se caracteriza por comportamientos agresivos con la manifestación de ataques psicológicos que ponen en marcha una dinámica de acoso. No es una disputa personal de carácter puntual, sino que la fase de mobbing propiamente dicha comienza con la adopción, por una de las partes del conflicto, de las distintas modalidades de comportamiento acosador (limitación de la comunicación, del contacto social, desprestigio ante los compañeros, desacreditación del prestigio profesional y logros, comprometer su salud). La tercera fase (intervención desde la organización) se produce cuando, dada la magnitud del problema, se adopta una serie de medidas dirigidas a paliar y resolver los acontecimientos. La cuarta y última fase (exclusión) se caracteriza porque el trabajador compatibiliza su trabajo con largas temporadas de baja por causas psicológicas, pudiendo llegar finalmente a abandonar la organización.
También interesa conocer cuáles son los síntomas clínicos del mobbing. Para ello, seguiremos la clasificación que hace González de Rivera (2003). En la fase de autoafirmación la persona experimenta inquietud, ansiedad, agresividad moderada y puede que alteraciones del sueño. Cuando se desplaza a la fase de desconcierto, el sujeto duda sobre su propia versión de los hechos, experimenta menor autoconfianza y empeoran los síntomas de la primera fase. En la tercera fase, la de depresión, el sujeto pierde eficacia, autoestima y motivación. Se autoculpa de la situación y se inicia el aislamiento y la evitación.
La cuarta fase es la traumática, caracterizándose por un mayor estrés y ansiedad, pensamientos obsesivos recurrentes y conflictos familiares.
La última fase se denomina de estabilización crónica: incremento de las bajas laborales, focalización del pensamiento, temor al lugar en donde se desarrolló el acoso, sensación de “estar ido” (dificultades en la memoria y la concentración).
En los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado no es infrecuente encontrar este tipo de acoso. En mi experiencia personal me he encontrado más casos en aquellos cuerpos más militarizados y jerarquizados. Tras muchas bajas psicológicas nos encontramos situaciones de acoso que la víctima tiene que afrontar retirándose para evitar daños psicológicos mayores.