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miércoles, 21 de octubre de 2009

¿ERES VÍCTIMA DE ACOSO PSICOLÓGICO?




El investigador Iñaki Piñuel propone el empleo de la denominada Escala Cisneros para que uno mismo pueda valorar si está siendo sometido a acoso psicológico o mobbing. La forma de responder es verdadero o falso. Este instrumento es muy interesante, ya que el sentimiento que tienen muchos policías de estar siendo acosados psicológicamente – ya sea por compañeros o por superiores -, a veces se confunde con pensamientos como "estaré exagerando", etc. Además, esta sensación de ser víctima de mobbing puede quedar neutralizada – que no eliminada – cuando comentamos este hecho con alguien de nuestra confianza dentro del cuerpo y nos dice que son imaginaciones nuestras, que sólo son bromas, etc. A partir de aquí, el sentimiento de soledad puede ser absoluto. Podéis autoadministraros este cuestionario. Si el resultado es un alto porcentaje de respuestas verdaderas, entonces, tenemos un problema.
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1. Mi superior restringe mis posibilidades de comunicarme, hablar o reunirme con él.
2. Me ignoran, me excluyen o me hacen el vacío; fingen no verme o me hacen "invisible."
3. Me interrumpen continuamente impidiendo expresarme.
4. Me fuerzan a realizar trabajos que van contra mis principios o mi ética
5. Evalúan mi trabajo de manera inequitativa o de forma sesgada.
6. Me dejan sin ningún trabajo que hacer, ni siquiera a iniciativa propia.
7. Me asignan tareas o trabajos absurdos o sin sentido.
8. Me asignan tareas o trabajos por debajo de mi capacidad profesional o mis competencias.
9. Me asignan tareas rutinarias o si valor o interés alguno.
10. Me abruman con una carga de trabajo insoportable de manera malintencionada.
11. Me asignan tareas que ponen en peligro mi integridad física o mi salud a propósito.
12. Me impiden que adopte las medidas de seguridad necesarias para realizar mi trabajo con la debida seguridad.
13. Se me ocasionan gastos con el fin de perjudicarme económicamente.
14. Prohíben a mis compañeros o colegas que hablar conmigo.
15. Minusvaloran y echan por tierra mi trabajo no importa lo que haga.
16. Me acusan injustamente de incumplimientos, errores, fallos, inconcretos y difusos.
17. Recibo críticas y reproches por cualquier cosa que haga o decisión que tome en mi trabajo.
18. Se amplifican y dramatizan de manera injustificada errores pequeños e intrascendentes.
19. Me humillan, desprecian o minusvaloran en público ante otros colegas o ante terceros.
20. Me amenazan con usar instrumentos disciplinarios (rescisión de contrato, expedientes, despido, traslado).
21. Intentan aislarme de mis compañeros dándome trabajos o tareas que me alejan físicamente de ellos.
22. Distorsionan malintencionadamente lo que digo o hago en mi trabajo.
23. Se intenta buscarme las cosquillas para "hacerme explotar."
24. Me menosprecian personal o profesionalmente.
25. Hacen burla de mí o bromas, intentando ridiculizar mi forma de hablar, de andar.
26. Recibo feroces e injustas críticas acerca de aspectos de mi vida personal.
27. Recibo amenazas verbales o mediante gestos intimidatorios.
28. Recibo amenazas por escrito o por teléfono en mi domicilio.
29. Me chillan o gritan, o elevan la voz para intimidarme.
30. Me zarandean, empujan o avasallan físicamente para intimidarme.
31. Se hacen bromas inapropiadas y crueles sobre mí.
32. Inventan y difunden rumores y calumnias acerca de mí de manera malintencionada.
33. Me privan de información imprescindible y necesaria para hacer mi trabajo.
34. Limitan malintencionadamente mi acceso a cursos, promociones, ascensos.
35. Me atribuyen malintencionadamente conductas ilícitas o antiéticas para perjudicar mi imagen y reputación.
36. Recibo una presión indebida para sacar adelante el trabajo.
37. Me asignan plazos de ejecución o cargas de trabajo irrazonables.
38. Modifican mis responsabilidades o las tareas a ejecutar sin decirme nada.
39. Desvaloran continuamente mi esfuerzo profesional.
40. Intentan persistentemente desmoralizarme.
41. Utilizan varias formas de hacerme incurrir en errores profesionales de manera malintencionada.
42. Controlan aspectos de mi trabajo de forma malintencionada para intentar "pillarme en algún renuncio."
43 Me lanzan insinuaciones o proposiciones sexuales directas o indirectas.

jueves, 24 de septiembre de 2009

EL ACOSO EN EL TRABAJO



Leymann (1996) define este fenómeno como “una comunicación hostil y sin ética, que es dirigida de modo sistemático por uno (o varios) individuos contra otro, que debido a esta situación le coloca en una posición de indefensión y desvalimiento, y es activamente mantenido en ella. Este hecho suele ocurrir de una forma muy frecuente (al menos una vez a la semana) y durante un cierto tiempo (al menos seis meses de duración)”. A lo largo de una serie de fases el acoso laboral iría incrementándose, finalizando cuando la víctima abandona la empresa o comienza a manifestar sintomatología psicológica o psiquiátrica, algo que suele acabar en largos periodos de baja por enfermedad. ¿Cuáles serían esas fases por las que atraviesa el trabajador o trabajadora acosado/a?
En la primera fase (conflicto), se producen conflictos laborales que no se resuelven y se transforman en crónicos. La segunda fase (estigmatización) se caracteriza por comportamientos agresivos con la manifestación de ataques psicológicos que ponen en marcha una dinámica de acoso. No es una disputa personal de carácter puntual, sino que la fase de mobbing propiamente dicha comienza con la adopción, por una de las partes del conflicto, de las distintas modalidades de comportamiento acosador (limitación de la comunicación, del contacto social, desprestigio ante los compañeros, desacreditación del prestigio profesional y logros, comprometer su salud). La tercera fase (intervención desde la organización) se produce cuando, dada la magnitud del problema, se adopta una serie de medidas dirigidas a paliar y resolver los acontecimientos. La cuarta y última fase (exclusión) se caracteriza porque el trabajador compatibiliza su trabajo con largas temporadas de baja por causas psicológicas, pudiendo llegar finalmente a abandonar la organización.
También interesa conocer cuáles son los síntomas clínicos del mobbing. Para ello, seguiremos la clasificación que hace González de Rivera (2003). En la fase de autoafirmación la persona experimenta inquietud, ansiedad, agresividad moderada y puede que alteraciones del sueño. Cuando se desplaza a la fase de desconcierto, el sujeto duda sobre su propia versión de los hechos, experimenta menor autoconfianza y empeoran los síntomas de la primera fase. En la tercera fase, la de depresión, el sujeto pierde eficacia, autoestima y motivación. Se autoculpa de la situación y se inicia el aislamiento y la evitación.
La cuarta fase es la traumática, caracterizándose por un mayor estrés y ansiedad, pensamientos obsesivos recurrentes y conflictos familiares.
La última fase se denomina de estabilización crónica: incremento de las bajas laborales, focalización del pensamiento, temor al lugar en donde se desarrolló el acoso, sensación de “estar ido” (dificultades en la memoria y la concentración).
En los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado no es infrecuente encontrar este tipo de acoso. En mi experiencia personal me he encontrado más casos en aquellos cuerpos más militarizados y jerarquizados. Tras muchas bajas psicológicas nos encontramos situaciones de acoso que la víctima tiene que afrontar retirándose para evitar daños psicológicos mayores.