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miércoles, 17 de junio de 2009

¿QUÉ SE HACE PARA ABORDAR EL ESTRÉS POLICIAL?



Un estudio realizado en Detroit concluye que el factor aislado más importante que conduce al policía al suicidio es el conflicto matrimonial. Estudios realizados en la Policía de New York muestran que casi todos los policías habían consumido alcohol en el momento de cometer suicidio.

ESTRÉS CRÓNICO

El estrés policial no es siempre único ni resulta obvio. Muchas personas pueden ver el peligro que supone un tiroteo y el posible trauma subsiguiente. Estresores como éste son fáciles de ver por la intensa tensión emocional que sufre el individuo. Pero, ¿qué ocurre con los estresares crónicos y no tan obvios? El estrés crónico tiene al menos 2 efectos sobre las personas. Primero, el estrés prolongado causa en las personas una regresión. Su crecimiento psicológico se da la vuelta, volviéndose más inmaduros, infantiles y primitivos. Por ejemplo, cuando alguien está enfermo sufriendo dolor y molestias prolongadas, puede volverse quejita e irritable, esperando atención y cuidados constantes. Esta persona puede llegar a comportarse como un niño egoísta. Las personas hacen regresiones naturales durante un malestar crónico.
Segundo, el estrés crónico entumece la sensibilidad de las personas. No pueden aguantar el contemplar continuamente la miseria humana. Tienen que dejar de sentir o no sobrevivirán. La mente tiene este mecanismo de defensa, de manera que las personas puedan seguir trabajando en situaciones horribles. Si reaccionan con la sensibilidad normal pueden desmoronarse. Al tiempo que se tornan insensibles antes su propio sufrimiento, también se vuelven insensibles ante el sufrimiento de otros. Cuando se les humilla, no sólo pierden su sentido de la propia dignidad, sino que también el de los demás. El dolor de otros comienza a no importarles, y tampoco les importa hacer daño a otros.
El policía puede encontrar estresores en cada servicio que van socavando su resistencia. La acumulación de este estrés cotidiano hace que el policía se torne más vulnerable ante los incidentes traumáticos y las presiones normales de la vida. El proceso de debilitamiento suele ser demasiado lento como para percatarse; ni el sujeto ni sus amigos se dan cuenta del daño en curso.
Si se identifican los estresores crónicos, el agente de policía puede tomar una acción proactiva. Puede hacer algo antes de terminar convirtiéndose en una estadística más de suicidio. Los departamentos de policía deberían dejar de hacer esa distinción artificial entre problemas relacionados con el trabajo y los personales. Ambos están interrelacionados y se contribuyen mutuamente.

martes, 12 de mayo de 2009

EL ESTRÉS EN EL TRABAJO ESTÁ ASOCIADO A RESULTADOS ADVERSOS EN LA SALUD MENTAL Y FISICA DEL POLICÍA


En un estudio reciente realizado por el Dr. Gerson con policías, se identificaron cinco categoría de estresores: exposición a incidentes críticos (ej., asistir al funeral de un compañero, ser objeto de investigación interna), falta de satisfacción en el trabajo, discriminación, las injusticias percibidas en la organización y la falta de cooperación y confianza. De todos estos, los 2 que estaban más estrechamente relacionados con la percepción de estrés fueron las injusticias percibidas en la organización y la falta de satisfacción con el trabajo.

El estrés laboral percibido estaba fuertemente relacionado a los resultados adversos en los ámbitos psicológico, físico y conductual. Los sujetos que informaron padecer depresión era 10 veces más probable que también experimentaran estrés laboral, mientras que la probabilidad era 6 veces mayor en aquellos que informaban padecer ansiedad. La probabilidad era 2 veces mayor en los sujetos que informaron de agresividad o conflictos interpersonales.

Experimentar estrés laboral estaba estrechamente relacionado con las conductas de afrontamiento negativas o de evitación. "Un resultado interesante de este estudio es que los policías que informaron de elevado estrés laboral y que empleaban mecanismos de afrontamiento de evitación, informaban de padecer de ansiedad en una proporción 14 veces mayor, y de padecer "síndrome de quemado" en una proporción nueve veces mayor, que los policías que no empleaban este tipo de afrontamiento". afirma el doctor en Psicología Robyn Gershon. "Existen dos caminos para la mejora", sigue el Dr. Gerson. "Uno consiste en mejorar los mecanismos de afrontamiento de esos policías que pueden verse expuestos al estrés, y el otro sería identificar y abordar los estresores del trabajo que sean modificables. Ambos enfoques pueden ayudar a mitigar los efectos del estrés laboral en los policías."


Fuente: Gershon et al. Criminal Justice and Behavior, 2009

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¿Qué son los mecanismos de afrontamiento?


Fleishman (1984) define el afrontamiento como "las respuestas cognitivas o comportamentales para reducir o eliminar el distrés psicológico o las condiciones estresantes."

Lazarus y Folkman (1986) definen el término "estrategias de afrontamiento" como esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes, desarrollados para manejar las demandas específicas externas y/o internas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo.

Estos mismos autores sostienen que las respuestas de afrontamiento se dividen en aproximación y evitación. El afrontamiento de aproximación se focaliza en el problema y refleja los esfuerzos cognitivos y conductuales para manejar o resolver los estresores vitales. En cambio, el afrontamiento por evitación tiende a estar centrado en una emoción, refleja intentos cognitivos y conductuales para evitar pensar en un estresor y sus implicaciones, o para manejar la emoción asociada al mismo.

martes, 17 de marzo de 2009

EL SÍNDROME DEL QUEMADO EN EL POLICÍA: LAS DIFERENCIAS EN CÓMO MANEJAN EL ESTRÉS HOMBRES Y MUJERES POLICÍAS PUEDE ACENTUAR EL ESTRÉS EN EL TRABAJO

Cuando están estresados, los hombres no lo suelen tener fácil. Se les ha enseñado a no mostrar emociones cuando se encuentran estresados, manteniendo la imagen masculina que se espera de ellos como agentes de policía.
La investigación del DR. Don Kurtz, de la Universidad de Kansas, ha encontrado que las diferentes formas en que los hombres y mujeres policía tienen de afrontar el estrés puede originar más estrés todavía. En su investigación, Kuntz encontró que el policía hombre y el policía mujer tienen diferentes fuentes de estrés y maneras distintas de afrontarlo.
“Contar batallitas de veteranos es una conducta exclusivamente masculina,” afirma Kurtz. “Normalmente se lleva a cabo en una reunión de tipo social, donde los policías hablan sobre las situaciones estresantes que han vivido. Lo más interesante es que eliminan la parte de miedo y emoción que acompañan a la experiencia y las reemplazan por cualidades sobrehumanas.”
“Encontré que las mujeres se sienten excluidas de este tipo de relatos. Si exageran la historia como hacen los hombres, podrían ser cuestionadas. Por lo tanto, se convierte en una forma de manejar el estrés exclusivamente de los hombres.”
En su artículo, Kurtz sugiere que, de alguna manera, las mujeres tienen mejores oportunidades para afrontar las situaciones con violencia porque resulta más “aceptable” que las mujeres se sientan angustiadas o vulnerables. “Un policía hombre puede ver como un suicidio en su carrera el mostrar emociones en situaciones estresantes.”
“Algo que encontré interesante fue que, cuando los agentes hablan sobre las situaciones más estresantes, normalmente suelen tener que ver con la muerte de un niño o con el abuso sexual o físico de un niño,” dice Kurtz. “Es más probable que las mujeres manejen estos casos porque la mayor parte de los departamentos de policía asignan a mujeres a estas unidades de investigación. Sin embargo, suele verse como uno de los trabajos policiales menos importantes. Existe la idea extendida de que las mujeres manejan mejor a los niños y adolescentes.” De esta forma, las situaciones más estresantes para los hombres suelen asignarse a las mujeres. Una de las diferencias de género más importantes que encontró Kurtz, era relativo al papel que jugaba la familia en el estrés de los agentes de policía.
Mientras que la vida familiar puede ayudar al policía varón a afrontar mejor el estrés en el trabajo, puede que las mujeres no dispongan del mismo apoyo en sus familias. “las mujeres policía suelen encargarse de las tareas del hogar, de forma que, cuando llegan a casa, comienzan otro turno de trabajo.”
“Aunque los conflictos familiares pueden generar angustia en los hombres, el hecho de se vea al policía hombre como “el que trae el pan a casa” hace que resulte más aceptable que se pierda una fiesta de cumpleaños porque tiene que ir a trabajar.” De ahí que los hombres encuentren más aceptables los, en ocasiones, horarios intempestivos del trabajo del policía que las mujeres.
Fuente: Feminist Criminology, 2008

martes, 10 de marzo de 2009

EL IMPACTO DEL ESTRÉS EN LA SALUD MENTAL Y FÍSICA DEL POLICÍA


Las presiones del trabajo colocan al policía en situación de riesgo para experimentar altos grados de tensión arterial, incremento de los niveles de hormonas del estrés destructivo, problemas cardiacos, trastorno de estrés post-traumático y suicidio. Estos son los datos obtenidos por la Universidad de Búffalo (EUA) tras una década de investigación con policías. La investigación ha mostrado, entre otras cosas, que los policías mayores de 40 años tienen un riesgo mayor de padecer problemas coronarios que la media de la población. El 72% de los policías varones y el 43% de mujeres tienen niveles de colesterol más altos de lo recomendado.
Las investigaciones han empleado la medida del cortisol, conocido como “la hormona del estrés” para determinar si éste se encuentra asociado a factores de riesgo fisiológico que lleve a problemas graves de salud, como diabetes y enfermedades cardiovasculares.
“Cuando el cortisol se descontrola debido al estrés crónico, ello abre la puerta a la enfermedad”, afirma Violanti, el principal investigador. “El cuerpo pierde su equilibrio, se ataca a los órganos y el sistema inmunológico queda comprometido. Esto es lo que nos hace el estrés.”
Los resultados de un estudio sobre los cambios de turno en el que participaron 115 policías al azar, mostraron que los pensamientos suicidas eran más frecuentes en las mujeres que trabajaban en el turno de mañanas y en los hombres que trabajaban en el turno de tarde/noches. Estos resultados concuerdan con otros estudios previos.
Los datos mostraron que el 23% de los hombres y el 25% de las mujeres informaban de más pensamientos suicidas que la población general (13.5%).
En un estudio previo, Violanti encontró que las tasas de suicidio eran 3 veces mayores entre los policías que entre otros grupos de funcionarios.
La explicación que da Violanti para el impacto diferencial del estrés según el turno es que “es posible que las mujeres policía se encuentren más incómodas y estresadas en el turno de día porque hay más oportunidades para el conflicto y los entornos negativos. Por otro lado, la tasa más alta de ideación suicida en los hombres que hacen el turno de noche podría explicarse, en parte, por el sentimiento de soledad en el trabajo y el estrés de saber que no se dispondrá de apoyo inmediato en caso de problemas.” (Estudio realizado con policías norteamericanos).
“No se puede dejar de lado la interrupción fisiológica del ritmo circadiano. Permanecer despierto toda la noche mientras se debería estar durmiendo puede afectar la capacidad de razonamiento y la toma de decisiones. La combinación de estas dos situaciones puede tener un efecto sumatorio.”
La investigación ha mostrado que las mujeres policía tienen niveles de cortisol más altos cuando se levantan por la mañana, y que los niveles permanecen elevados a lo largo del día. Normalmente, el cortisol está alto durante la mañana y disminuye hasta el mínimo al atardecer. Este nivel alto y constante de cortisol va asociado a una menor elasticidad arterial, factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares.
Según Violanti, “las mujeres policía se encuentran bajo mayor estrés que los hombres. Todavía sigue siendo una profesión masculina y las mujeres pueden sentirse aisladas en el trabajo. Además, la mayoría de las mujeres tienen más responsabilidades domésticas de qué ocuparse, como la casa, los niños, etc.” Violanti concluye que “se necesita intervenir para ayudar a los policías a afrontar trabajo tan estresante. Queremos educarles en cómo sobrevivir a 25 años de trabajo como policías. Necesitan aprender a relajarse y a pensar de forma distinta sobre las cosas que experimentan como policías.”
Fuente: Science Daily, 2008

martes, 24 de febrero de 2009

JEFES QUE NO NOS MERECEMOS


He recibido un par de mails que plantean algo en común: un jefe que te amarga la vida. Tener un jefe, superior directo, mando o similar que tiene una especial habilidad para amargarte la vida, no es exclusivo de los cuerpos policiales o de emergencias. Este tipo de fauna es más abundante de lo que pudiéramos desear.
Ciertamente hay grados, y las maneras que tiene de dar por saco al personal son muy variadas. Perdonad la expresión, pero no he encontrado ningún término psicológico que lo exprese mejor. Decía que las formas son variadas, al igual que la intensidad con que se produce.
A veces nos encontramos con un jefe o jefa un tanto quisquilloso, al que le gusta que las cosas se hagan a SU manera y no de otra. Son molestos, pero poco más. No suelen ir a fastidiar conscientemente a nadie. Son muy normativos, puntuales y, en general, bastante inseguros. Pero poco más.
Los que realmente preocupan son aquellos cuyo comportamiento puede adoptar un cariz algo más patológico.
Como guía de campo y supervivencia he aquí algunas características del tipo de jefe/a de quien SÍ tenemos que preocuparnos y que son los más proclives a realizar acoso laboral o a amargarnos la vida muy seriamente. Estas características no siguen un orden lógico:

1. No se equivocan nunca. Suelen ser los demás los que se equivocan. No reconocen ningún error y siempre encuentran la manera de justificar sus equivocaciones.
2. En relación con lo anterior, están dispuestos siempre a descubrir las equivocaciones de los demás y a hacer que se den cuenta de ello. Por el contrario, no felicitan a sus subalternos por sus éxitos (lo que hacen bien “es porque es su obligación.”).
3. Suelen tener a casi todos sus subalternos en contra, salvo a un grupito reducido de “incondicionales” (tienen otro nombre más conocido popularmente) que lo alaban y nunca cuestionan sus actuaciones, al menos, delante suyo.
4. Las críticas las enfoca como un ataque personal, en lugar de una posibilidad de mejora.
5. Es muy desconfiado.
6. Las cosas nunca se hacen como a él/ella le gustan. En ocasiones puede tachar de incompetentes a sus subalternos.
7. Muy sumiso ante figuras de más autoridad que la suya.
8. Disfruta imponiendo sanciones a sus subalternos, incluso por faltas mínimas.
9. Muestra un comportamiento de “doble cara” frente a sus subalternos, de forma que éstos nunca saben a qué atenerse. Lo que está hoy bien, mañana puede estar mal.
10. Falto de empatía. Es incapaz de ponerse en el lugar del otro. Incluso si un subordinado pasa por una mala época puede pensar que se lo merece.
11. Rechaza las opiniones de mejora para el trabajo de sus subordinados. Sólo acepta las suyas o las de los “allegados.”

Con este tipo de personajes uno anda siempre a salto de mata, además de generar un ambiente muy negativo en el trabajo, lo que incide en la motivación y el rendimiento laboral. Cuanto más millitarizado sea el cuerpo, la situación es más insostenible y difícil de abordar. En otro artículo os hablaré de otro tipo de jefe/a que puede ser más letal todavía, pero que pasa más desapercibido porque es muy inteligente y sabe cómo ocultarse ante ojos indiscretos.

martes, 30 de diciembre de 2008

EL ESTRÉS EN EL TRABAJO POLICIAL


Autopercepción de estrés laboral y distrés : un estudio empírico en la policía municipal
Revista Picothema. 2002
Autores: Esther Torres Álvarez, Xabier San Sebastián, Roberto Ibarretxe y J.M. Zumalabe. Universidad del País Vasco.
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Os adjunto las conclusiones más relevantes del artículo:
353 policías locales de la Comunidad del País Vasco respondieron a una serie de cuestionarios relativos al estrés laboral relacionado con su actividad.
Las conclusiones a las que llega este estudio son que los estresores percibidos por los policías locales coinciden con características genéricas a otras organizaciones. En concreto, el desempeño de rol, el estilo de dirección, la gestión de personal y la sobrecarga de trabajo son fuentes de estrés que acontecen también en otras organizaciones y no son específicas de la policía local.Los policías perciben que sus estresores provienen principalmente de factores de organización y gestión, lo que confirma estudios previos realizados por otros investigadores.
Un elemento importante de estrés, como la sobrecarga de trabajo, predice de manera importante los síntomas de depresión y hostilidad de los policías. Estos dos síntomas también son explicados por la imagen y la credibilidad de la institución.
Las prácticas de gestión de personal de la organización predicen de manera importante el grado de somatización de los policías.
Los autores comentan que, teniendo en cuenta los resultados, una mejor organización del trabajo a realizar por los policías locales y una mejora en la imagen y credibilidad de la institución pueden ser efectivas para la disminución del estrés laboral.