domingo, 9 de octubre de 2011

LOS TEMIDOS PSICOTÉCNICOS



Las pruebas psicotécnicas para el acceso a los cuerpos policiales generan bastantes angustias entre los numerosos candidatos que se presentan para superarlos cada año. No ha sido – ni será éste – el único artículo que escriba al respecto, ya que es un tema lo suficientemente amplio como para prestarle una atención generosa.
Más de la mitad de los mails que recibo en el blog tienen que ver con el puñetero tema de los psicotécnicos policiales. La mayor parte preguntan por el mejor sistema para poder superarlos. Otros preguntan también por formas de “entrenamiento”, es decir, por dónde pueden encontrar tests parecidos para practicar en casa. Eso sí. Hay algo que casi todas las consultas comparten: el temor a contestar de tal forma que te “pillen” en una contradicción, o fastidiarla en alguna pregunta clave.
Durante estos años he aplicado multitud de pruebas psicológicas a policías, además de entrevistas personales, y en ningún caso he intentado “cazarles” en una contradicción o ponerles trampas para sorprenderlos en alguna mentira. Entiendo que cualquier profesional que no actúe de esta manera no estaría llevando a cabo una buena praxis.
Muchos policías se han encontrado con la desagradable experiencia de no acceder al cuerpo de policía al no pasar las pruebas psicotécnicas. Esto se suele vivir como un estigma. ¿Qué quiere decir que no soy apto en los psicotécnicos? ¿Algo no funciona bien en mí? ¿No podré ya ser policía? En la mayoría de los casos esto no tiene por qué ser así.
Hay algo que debemos tener en cuenta en relación a los psicotécnicos. No existe una estandarización en cuanto a las pruebas concretas que se aplican en los diferentes cuerpos policiales. Es más, tampoco hay uniformidad de pruebas dentro del mismo cuerpo, como es el caso de la Policía Local, que dependiendo del lugar y del profesional, se emplean una pruebas u otras. Aunque existe un cierto consenso sobre las características de los instrumentos psicotécnicos a utilizar, no lo hay en cuanto a las pruebas comerciales concretas ni al peso específico que deben tener los diferentes tipos de pruebas que se aplican En algunas ocasiones se carga más el peso en los factores de personalidad, o de habilidades, psicopatológicos, etc.
La experiencia de los profesionales que aplican estas pruebas es muy variada. Poca experiencia y/o supervisión puede suponer un factor negativo. Esto resulta mucho más evidente en el caso de las entrevistas personales.
También existe variación en cuanto a los objetivos de la selección. Es decir, que los criterios para seleccionar nuevos agentes, mandos, etc., pueden cambiar de un lugar a otro.
Hay más factores que ya comentaré en otro momento, pero los señalados hasta ahora pueden ayudarnos a comprender que son bastantes las variables implicadas en la ejecución de las pruebas psicotécnicas.
Teniendo en cuenta el tipo general de pruebas psicotécnicas que se aplican hoy día, no hay posibilidad de entrenar en casa, salvo que un profesional nos suministre el material adecuado, algo poco ético y punible. Las pruebas más "serias" que se emplean para estos fines, sólo pueden conseguirse certificando que se es psicólogo. Mi consejo es: tómatelo con calma y responde con sinceridad. No pienses si tal o cual pregunta está ahí para “pillarte”. Algo que sí detectan estas pruebas es si hemos respondido intentando dar una imagen favorable.
Y esto sí que no es bueno.

miércoles, 31 de agosto de 2011

EVALUACIÓN PSICOLÓGICA PARA EL EMPLEO DEL ARMA REGLAMENTARIA



La evaluación psicológica para la tenencia y el empleo del arma reglamentaria siempre suele ser motivo de “mal rollo” entre los agentes. El objetivo de estas evaluaciones es tratar de predecir qué policías pueden experimentar dificultades serias en un futuro próximo en relación al empleo de su arma.
Afirmar, sin ningún género de dudas, que un agente de policía no va a tener problemas en el empleo de su arma es, a todas luces, imposible. Más difícil es, si cabe, realizar predicciones a largo plazo. En este tipo de materias resulta más realista hablar de posibilidades. Sabemos que hay determinados rasgos de personalidad que es más probable que puedan funcionar como detonantes de problemas en relación al arma que otros. Pero esto no es suficiente.
Los problemas psicológicos que presenta el examinado también modulan de forma importante la evaluación. Depresión, ansiedad, delirios paranoides, trastornos obsesivos… son alteraciones que pueden afectar gravemente la capacidad de juicio del agente cuando emplea su arma reglamentaria. Esto, por sí sólo, ya es suficiente para no dar el apto.
Los factores situacionales suelen pasarse a veces por alto, pero son algunos de los elementos que más debemos tener en cuenta en la evaluación. Estos factores nos hacen una fotografía instantánea de cuál es la situación personal, laboral y social del policía aquí y ahora. ¿Está atravesando por algún momento especialmente crítico de su vida (separación, muerte de un ser querido, problemas serios de trabajo…)?
El cómo se encuentra el agente aquí y ahora tiene su importancia, pues da cuenta de buena parte de los problemas que pueden aparecer en el empelo del arma reglamentaria. La gran mayoría de los agentes de policía tienen mucho respeto por el arma que llevan en el cinturón. Saben que el acto de desenfundar conlleva una enorme responsabilidad. En estas situaciones, la alerta está al máximo, minimizando la posibilidad de una mala praxis. Sin embargo, aquellas situaciones emocionales, internas y personales del agente, tienen la facultad de afectar poderosamente el estado de ánimo del policía, haciéndole bajar la guardia. Por eso, el mayor riesgo de una mala praxis en el empleo del arma no se dirige generalmente hacia el ciudadano anónimo, sino hacia el propio agente o su entorno relacional más próximo.
La evaluación psicológica para la tenencia y uso del arma es necesaria y debe realizarse cuidadosamente, pero – y salvo casos muy evidentes de problemas psicológicos serios, sólo proporcionan información y “predicción” limitada, a un momento dado y para un periodo de tiempo determinado. Algo que debería plantearse a medio-largo plazo es el trabajo de prevención que podrían realizar los propios policías entre sí. Entrenar al policía a identificar y actuar frente a situaciones que impliquen una posible situación de riesgo con el arma en un compañero, resultaría muy eficaz y se complementaría perfectamente con la evaluación psicológica.Este tipo de actuaciones ya se realizan de una manera informal, pero todos sabemos lo poco que gusta hablar de la vida de otro compañero o comunicar a los superiores lo que está ocurriendo por miedo al después. El agente debe saber cuándo la confidencialidad pasa a ser una lealtad mal entendida, poniendo al compañero con problemas en una situación de riesgo. Aquí hablamos de entrenar para proporcionar una ayuda legítima y confidencial – con límites perfectamente establecidos –por parte de quienes comparten el día a día del servicio.

domingo, 3 de julio de 2011

CURSO: EXPERTO UNIVERSITARIO EN PREVENCIÓN, PROTECCIÓN Y AUTOPROTECCIÓN ANTE LA VIOLENCIA DE GÉNERO



Nuevo curso del que merece tomar nota.



Curso Académico: 2011/2012

Público destinatario:
- Licenciados en Criminología- Diplomados-Expertos en Criminalidad y Seguridad Pública- Profesionales de los cuerpos y fuerzas de Seguridad con graduado escolar y 5 años de antigüedad o bachiller.- Profesionales de la seguridad privada con estudios de Bachillerato y 4 años de experiencia profesional.Objetivos:
- Preparar a profesionales para hacer frente a la violencia de género, con los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para culminar con éxito sus funciones de protección de las victimas: Derecho, Psiquiatría; Intervención Social
- Ofrecer una formación específica en materia de autoprotección y defensa a fin de que posteriormente estén en condiciones de transmitir a las víctimas no sólo el apoyo personal que requieren, sino mecanismos para individualmente, llegado el caso, poder y saber hacer frente a una situación violenta.
- Preparar a profesionales capacitados para realizar análisis de riesgo de forma individualizada y formar a victimas de Violencia en: Técnicas y medidas de autoprotección, Utilización de medios legales en su protección, Técnicas de Defensa y huidas antes agresiones violentas; consiguiendo subir la autoestima ante situaciones conflictivas y que la victima pase a ser parte activa de su protección, hasta tanto en cuanto pueda ser ayudada por la policía.



Director: María Acale Sánchez

Coordinador: José Carlos Vera Jimenez
-- José Carlos VeraOperativa Táctica Policial http://www.operativatacticapolicial.com/

CURSO UNIVERSITARIO: DIPLOMADO SUPERIOR EN CRIMINOLOGÍA

Tomad nota de este interesante curso para obtener la diplomatura en Criminología.

Para más información, contactar con http://www.aetd.es



miércoles, 25 de mayo de 2011

IMPARTIDO EL CURSO "RELACIÓN POLICÍA LOCAL - CIUDADANO"




Durante el mes de abril y mayo se han llevado a cabo varias ediciones del Curso de Formación que lleva por título RELACIÓN POLICÍA LOCAL – CIUDADANO. Todas las ediciones se realizaron en la provincia de Alicante.
Los objetivos principales del curso fueron proporcionar a los/las policías asistentes las herramientas y estrategias de intervención adecuadas con ciudadanos que generan comportamientos inadecuados y/o conflictivos.
Algunas de las áreas que se abordaron:
- Intervención policial en intentos de suicidio.
- Intervención policial con personas con enfermedad mental crónica.
- Habilidades de comunicación en situaciones críticas y emergencias.
- Cómo abordar al ciudadano agresivo, etc.
Esta formación fue organizada por la Diputación de Alicante.
Si deseáis más información sobre esta actividad formativa o recibir el plan desarrollado completo del curso (el programa, no el material), podéis solicitarlo a: formacion.policias@gmail.com

viernes, 6 de mayo de 2011

LA ENTREVISTA POLICIAL EN CASOS DE VIOLACIÓN



Esta es probablemente, una de las situaciones humanamente más complicadas en las que se puede encontrar el/la agente de policía: tomar declaración a una víctima de agresión sexual. En estas situaciones somos conscientes del sufrimiento de la víctima sentada frente a nosotros… o eso creemos. La realidad de un asalto sexual de este tipo difícilmente tiene parangón con otras situaciones de violencia que acontecen en la experiencia cotidiana del agente. Al abuso sexual le acompañan diversas dosis de violencia física y psicológica, colocando a la mujer en una situación de indefensión brutal. En circunstancias así, la víctima experimenta una serie de emociones encontradas, cada una pugnando por adquirir protagonismo sobre las demás: vergüenza, ansiedad, miedo, asco, odio, ira… Todo ello se combina con un fuerte sentimiento de irrealidad, de que “esto no m puede haber pasado a mí”. Puede incluso que la mujer se pregunte si ella (por acción u omisión) haya podido ser la causante de lo ocurrido, lo que inevitablemente añade el sentimiento de culpa a la batería de emociones negativas ya existentes.
Este será el paisaje mental y emocional en el que se encuentra la mujer víctima de una violación cuando la vamos a entrevistar. Es importante tener todo esto en mente antes siquiera de comenzar a hacer preguntas. Una entrevista se realiza, por definición, con preguntas que suelen referirse al pasado más o menos cercano o lejano del sujeto. En este caso, al agente le interesa conocer los pormenores de la agresión ocurrida hace tal vez unas horas o un día, para obtener información relevante que le lleve a detener al agresor lo antes posible.
No es ésta una entrevista como las demás, por lo que es recomendable ir despacio. ¿Es mejor que sea una mujer agente quien realice la entrevista? El sentido común dice que puede ser, aunque no habrá diferencia si el agente hombre que interviene lo hace con delicadeza y profesionalidad. Evidentemente, si la víctima solicita expresamente que sea una mujer policía quien hable con ella, hay que respetar sus deseos.
La prisa por querer obtener información relevante puede producir el efecto contrario al esperado: que la mujer se bloquee y no proporcione la información requerida. Es importante saber algo. Nosotros preguntamos en pasado (“¿recuerda el aspecto del agresor?”, “¿qué ropa llevaba?”, “¿le conocía?”), pero la mujer víctima de agresión sexual no piensa en pasado, sino en presente: en su cabeza, la violación está ocurriendo una y otra vez. De forma cíclica sigue reviviendo el suceso COMO SI ESTUVIERA PASANDO DE NUEVO EN ESE MOMENTO. Obviamente, ese revivir la situación le dispara emociones muy desagradables y negativas que tienen una gran influencia en su capacidad para recordar los hechos de una forma clara y detallada.
Si la víctima queda en silencio mientras responde, ello puede deberse a que (a) está tratando de recordar y estructurar la información en su mente de forma coherente, o (b) se ha quedado anclada en un recuerdo, una escena especialmente dolorosa que se repite en su cabeza una y otra vez, impidiéndole concentrarse en lo que se le solicita.
En el primer caso, basta con esperar a que la mujer retome la conversación, agradeciéndole el esfuerzo que hace. En el segundo, cuando el tiempo de silencio se demora más de lo que sería lógico, conviene preguntar a la mujer en qué está pensando, si quiere compartir con nosotros lo que pasa por su cabeza en esos momentos. Si la persona se cierra a una entrevista y resulta muy difícil seguir con la entrevista, merece la pena dejarlo para otro momento.
Ojo con la forma de hacer las preguntas. Uno de los miedos y dudas que puede tener la mujer es sobre su posible “responsabilidad” en lo ocurrido. Pensamientos que empiezan con “Y si yo…” golpean con insistencia una autoestima ya muy vapuleada a estas alturas. En situaciones de miedo y ansiedad – que suele definir el estado de estas víctimas – la mujer puede encontrarse muy sensible y perceptiva frente al lenguaje NO verbal del entrevistador. Nuestros gestos, la entonación con la que realizamos las preguntas o nuestros comentarios, pueden ser filtrados por una mujer en este estado, reforzando sin quererlo sus sentimientos de culpa.
Hay otras cuestiones a tener en cuenta, pero las abordaremos en otro artículo.