
Al tiempo que faltos de estas emociones,
también saben cómo disimular sus verdaderas motivaciones. Es por ello que nos
pueden parecer personas encantadoras al principio, aunque la realidad de tan
agradable comportamiento sea únicamente manipularnos para conseguir lo que
quieren.
Otra característica inequívoca como TP es que
el narcisista no se equivoca nunca (o eso es lo que él piensa), y, en caso de
hacerlo será incapaz de reconocer el error, echando las culpas a otros o a las
circunstancias.
Lógicamente, y según la intensidad del
narcisismo que presente el trabajador o el mando, su comportamiento será más o
menos “agresivo” para alcanzar sus fines. Pero no nos tenemos que engañar. La esencia
del narcisista es satisfacer su ego, y nosotros sólo somos un medio para
alcanzar esta satisfacción. Los problemas – y la verdadera cara del narcisista –
los encontraremos si nos convertimos en un obstáculo en su camino. No dudarán
en aprovecharse de nuestro trabajo, de hablar mal de nosotros o de fomentar
todo tipo de rumores para despejar el camino.
No pueden trabajar en equipo pues son incapaces
de compartir los éxitos. Necesitados como están de reconocimiento continuo,
viven muy mal las críticas o que no se les tenga en cuenta, pudiendo – en casos
extremos -, responder con agresividad y violencia.
El narcisista nunca será un buen compañero de
trabajo. Patológicamente individualistas, luchan por alcanzar cotas de poder y
pueden no tener ningún reparo en quejarse públicamente de lo poco que se tiene
en cuenta su potencial.
Como jefe no estimula el trabajo en equipo ni
la motivación de las personas bajo su mando, ya que se apropia de sus logros
sin mostrar remordimiento alguno (cree firmemente, en el caso del mando, que
sus subordinados trabajan para él, no para la empresa). Este comportamiento
tiene un efecto devastador en la motivación del personal. El mando narcisista
suele rodearse de “adeptos”, más que de trabajadores. Son personas de su confianza
que básicamente le dicen lo que quiere oír o que anhelan su puesto. Funcionan
como los cortesanos en la corte del monarca.
Al narcisista no le importa nadie más que
él/ella, y no resultará extraño que terminemos frustrándonos con una relación
así, esperando una reciprocidad que al final no llega.
Estas personas pueden hacer bien su trabajo,
incluso ser brillantes. Su capacidad unida a la habilidad para la manipulación
les sirve de plataforma para escalar puestos en la carrera policial..