lunes, 19 de diciembre de 2011

LIDERAZGO POLICIAL




¿Qué necesita la policía, más jefes o más líderes? Algo que los mandos policiales han constatado ya desde hace tiempo es que “mandar” en un ámbito como el policial se encuentra en un proceso de reconversión realmente profundo. Salvo en el caso de la Guardia Civil, que todavía mantiene esquemas de mando muy jerarquizados y basados en un estilo autoritario (con los evidentes inconvenientes que ello tiene para su funcionamiento, y los que irá teniendo en el futuro), el resto de los cuerpos de seguridad del estado han visto cómo los estilos tradicionales de mando han ido transformándose hasta convertirse poco a poco en obsoletos.
Ser autoritario y tener autoridad no es lo mismo. El mando policial debe aprender a convivir con subordinados no tan “complacientes” con su autoridad. Cualquier mando actual sabe que las órdenes no se acatan “porque sí”, siendo el cuestionamiento de las misma una constante más que una excepción. Pero que nos cuestionen las órdenes no significa, que no se vayan a cumplir o que el subordinado quiere tocarnos las narices a toda costa. “Es que se quejan por todo. Para cualquier orden tiene que haber un “pero”, me comentaba hace poco un mando policial.
La preparación de los agentes a nivel académico es cada vez mayor y la vida de complacencia que han llevado los nuevos agentes – que tampoco han pasado por el reciclaje del servicio militar – no los ha preparado para recibir órdenes precisamente. Hay una relación entre mayor preparación académica y mayor inconformismo y cuestionamiento de la autoridad, lo que no deja al margen al mando policial. Este nuevo enfoque obligará a un cambio de estructuras de jerarquía no tan verticales, sino más horizontales. Una orden no deja de serlo porque tenga que explicarse, proceso éste que no invalida la obligatoriedad de su cumplimiento.
Por lo tanto, estamos a las puertas de una manera de liderar en los cuerpos policiales en los que la explicación y la colaboración son requisitos necesarios para generar equipo de trabajo. Sin duda alguna, será una buena prueba de fuego que marcará la línea divisoria entre los que mandan y quienes lideran.

4 comentarios:

AGC dijo...

Muy buena reflexión. Ojala más de un "autoritario" te leyera y reflexionara. No es lo mismo liderar que mandar, para lo primero hay gente que no sirve, por muchos galones que lleve. En mi trabajo he podido ver como los oficiales más cercanos al guardia, eran más respetados y conseguían que éstos trabajaran con interés, no por ello perdiendo autoridad, todo lo contrario, la gente dejaba de traer papeletas sin novedad porque aquel oficial amable y cercano un día te pidió que no lo hicieras.

Eso de apretar con la derecha y darte con la izquierda funciona. Pero si me aprietas con la derecha y también con la izquierda ya sabemos lo que trae: desidia, mala ambiente, bajas, papeletas en blanco...

Un saludo!!

Anónimo dijo...

Como mando policial que soy en la mayoría de los casos es difícil compaginar los intereses de la organización con los personales. Siempre que se pueda, hay que beneficiar al policía -en mi caso-. Pero también hay que ser firme en las decisiones necesarias, aunque ello suponga que vamos a tener que enfrentarnos de cara con la persona. Lo que sí hay que hacer es escuchar mucho, sea cual sea la fuente. No prejuzgar las cosas, ir con mente abierta. Diagnosticar el problema y darle solución. Si gusta, bien. Si no gusta, se siente. Si te equivocas, corriges. Si aciertas, mejor. Pero no nos olvidemos que no somos las hermanitas de la caridad ni psicólogos sin fronteras, somos policías y nos sujetamos a unos principios básicos de actuación. El factor humano es importante, mucho, saber manejarlo te ayudará más de lo que te crees en tu trabajo. Termino diciendo que un buen jefe es producto de la voluntad de sus subordinados. Hay que mover esa voluntad.

Saludos.

MARIO dijo...

Hola Fernando y enhorabuena por tu escrito. Personalmente, despues de 18 años de servicio en El Cuerpo, he constatado que los jefes que fueron mas "colegas" son a los que seguimos hasta la muerte, porque sabiamos que ellos darian la cara por nosostros y porque de esa forma agradeciamos la deferencia de no tratarnos como viles gusanos. Los que fueron con el sable en alto siempre merecieron nuestro mas profundo desprecio, porque entendiamos que este era su unico recurso ante la falta escandalosa de preparacion -en todos los campos- que tenian.
Creo que la coherencia es en muchos casos la clave del exito del mando: si tus hombre te ven pegarte la vida padre ellos tambien querran hacer lo mismo, si por el contrario estas con ellos en primera linea de batalla les sera imposible negar tu autoridad.
Rousseau escribio en su obra El Contrato Social: "Cuando un solo individuo subyuga sucesivamente a hombres aislados, no es posible hablar de un pueblo y su jefe sino de un amo y sus esclavos".
Un saludo cordial desde VIDEOS DE INTERES POLICIAL.

Fernando Pérez Pacho dijo...

Muchas gracias por vuestros comentarios. Vuestras aportaciones me han sugerido un montón de cosas.
Un abrazo
Fernando